En un momento de crisis económica mundial, en la que han perdido el empleo más de un millón y medio de españoles en los últimos meses, cobra enorme importancia saber cómo se puede afrontar la situación de desempleo. En los últimos meses, tal y como se recoge en El País, algo más de 4 millones de españoles se enfrentan cada día a la difícil situación de "estar en paro".

En una sociedad productiva como la nuestra, perder el empleo puede parecer el fin del mundo, generando la experiencia de emociones negativas como enfado, tristeza o miedo, así como pensamientos negativos de fracaso, vergüenza e, incluso, culpa. Todo ello reduce nuestra autoestima y puede generar una situación de apatía e indefensión. Aunque experimentar estos síntomas es esperable, este estado negativo ha de ser temporal y dicha actitud negativa ha de cambiarse por otra más constructiva.

En definitiva, ser despedido supone enfrentarse a un proceso de duelo o pérdida y, como tal, supone un proceso de adaptación y aceptación a la nueva situación para generar un cambio y, para ello, sigue las siguientes fases: (1) shock emocional y negación de la nueva situación, (2) sentimientos de enfado, rabia e ira, (3) sentimiento de tristeza, desánimo o frustración y (5) aceptación, asunción de la responsabilidad de iniciar un cambio en su vida laboral.